
De esta forma el guionista Mike W. Barr tomaría las riendas para deleitarnos con un grupo de relatos en los que podremos ver en acción a los clásicos villanos del héroe nocturno: Joker, Catwoman, el Espantapájaros o el Sombrerero Loco; sin obviar la aparición del descendiente del archienemigo de Sherlock Holmes, Moriarty. Con un Batman mucho más cercano y afable, que vive constantemente preocupado por educar correctamente a su pupilo Jason Todd (segundo Robin tras Dick Grayson), las historias de este tomo tienen el “simple” objetivo de hacer disfrutar al lector con relatos cortos cargados de acción y humor, siendo este último promovido por los comentarios jocosos del joven ayudante.
Así, da comienzo la primera historia que lleva por título “El tac que se comió el gato”, donde veremos a la guapa Selina Kyle ayudando a los guardianes de Gotham, hasta que el Joker decide entrar en escena para interrumpir ese sentimiento de amistad y ¿pasión? que la ladrona ahora reformada tiene con Batman, lavándola el cerebro para ponerla contra él. Un relato que continúa en el siguiente cómic y que nos muestra como el máximo aliciente del archienemigo sonriente del Caballero Oscuro es hacer que este no logre jamás ser feliz, desbaratando toda posibilidad de alcanzar dicho sentimiento.
“Miedo a la venta” es la segunda historia que aparece en el cómic, que abarca el número #571 de la serie Detective Comics, donde el villano protagonista no es otro que el Espantapájaros, sobre el que nos arrojan algo de luz acerca de sus orígenes. Este relato pondrá de manifiesto el que por aquel entonces era el mayor temor de Batman, destacando sobre todo los cambios de personalidad que el héroe sufre a raíz de tener contacto con el suero del espantapájaros, el cual le produce un estado de euforia en el que se suprime el sentimiento de miedo hacia el cerebro, llevando a sus infectados a tomar acciones bastante cruentas para su persona. Especial mención merece la última imagen de esta historia, que nos muestra parte de un suceso futuro como si ya estuviese predeterminado que ocurriera en la mente de Mike W. Barr.
A continuación, y con motivo de que Detective Comics cumplía 50 años de publicación, el número #572 reunirá en un mismo cómic a varios personajes vistos años atrás en DC, además de a los dos mejores detectives del mundo, Batman y Sherlock Holmes. Para esta ocasión, el villano elegido no es otro que un descendiente de Moriarty, al que deberán enfrentarse Slam Bradley (un detective privado que ocupó varios números de Detective Comics, apareciendo en el primer número de la serie) y Ralph Dibny, también conocido como el Hombre Elástico. En mitad de dicha historia, nos encontramos con un relato sobre Sherlock Holmes y su compañero Watson que mostrarán a modo interludio un suceso que se dio 100 años atrás en Inglaterra, y el cual nos servirá para conocer el nexo de unión con los sucesos actuales. Una historia muy entretenida que pondrá en unión a estos dos detectives, aunque sea con bastantes años de diferencia, cuya parte final sonsacará una sonrisa a más de un lector.

En lo que respecta al guion, como ya he mencionado el trabajo de Mike W. Barr es muy notable, sobre todo para los que buscan historias clásicas sobre Batman, donde la acción constante está aderezada con las múltiples notas de humor que Robin aporta. Esto hizo también que muchos lectores comenzaran a tener manía a dicho personaje, hecho que se materializó un año después en el cómic “Una muerte en la familia”.
El dibujo también acompaña al buen guion, siendo elaborado por el artista Alan Davis, a quien le acompaña Paul Neary como entintador. Especial mención merecen ciertas escenas en las que Davis juega con los símiles hacia el icono del murciélago, como son el ángel en el cementerio que podemos ver en el último número, o la sombra de Batman proyectándose en la figura de Bruce que vemos en una de las viñetas. Por otro lado, la historia de Sherlock Holmes ambientada en 1866 ha sido dibujada por E.R. Cruz, quien se aleja del estilo artístico de Davis.
ECC edita con este volumen el primer número de la serie “Grandes autores” centrado en Batman, comenzando con uno de sus mejores artistas, Alan Davis. El tomo nos permite conocer el proceso evolutivo de las historias de aquella época, pasando de unos cómics que mantenían el estilo de la “Edad de Bronce” a un final claramente definido por la “Edad Moderna”. El volumen tiene un formato cartoné que mantiene el mismo estilo que los centrados en Superman, teniendo un total de 176 páginas a color que concluyen con un artículo de Fran San Rafael.





