
La historia, como ya he comentado, continúa donde terminó el anterior volumen, que si recordáis, nos dejaba ante el resultado de un asombroso suceso: Omniman había estado engañando a toda la humanidad durante su estancia en la Tierra, y con ello, también a su familia y amigos. Detrás de todo esto se escondía una verdad aterradora, como era el hecho de que los Viltrumitas no eran una raza que buscasen ayudar a otros seres en su desarrollo, sino que su interés era gobernar todos los planetas que se propusiesen. Tras esta reveladora sorpresa, Invencible decide oponerse a su origen viltrumita y encararse hacía su padre, pero como es lógico, este es muy superior a él, por lo que termina dejándole muy mal herido y yéndose del planeta Tierra. A partir de este momento, la parte final del anterior tomo nos presentaba a Cecil, un hombre perteneciente a una organización secreta del gobierno encargada de velar por la seguridad del mundo, para la que trabajaba Omniman, y que ahora requería la ayuda de su hijo, Invencible, para poder continuar con el falso legado de su padre.

Pero por si esto fuera poco, hemos de sumar a este explosivo cóctel narrativo dos ingredientes que lo harán aún más inestable: el Inmortal está vigilando a nuestro querido protagonista porque no se fía de sus intenciones tras haber sentido sobre sus carnes la traición viltrumita; y por otro lado, los números que abarcan este volumen están cargados de nuevos villanos, una gran cantidad de nuevos y maquiavélicos villanos, que pondrán en más de una ocasión en sendos peligros a Invencible.
Especial protagonismo tendrá también Allen el alien, a quien dedican prácticamente un capítulo para poder arrojar más luz sobre su origen y vida. Otro detalle que se había tocado anteriormente, pero que en estos números adquiere mucho más protagonismo es el multiverso, llegando a mostrarnos varias realidades que se dan en él, además de tener vital importancia en uno de los arcos argumentales que se narran.

Robert Kirkman sigue haciendo un excelente trabajo narrativo con esta obra, y nos va mostrando como poco a poco está tejiendo su basto universo, el cual va enlazando y presentándonos como si de una tragicomedia épica se tratase. En cuanto al desarrollo del joven Mark Grayson, iremos viendo como su personaje se va asemejando en parte a la etapa adolescente de Spiderman, aunque todo es presentado de tal forma, que pese a tocar un tema ya muy utilizado, como son los héroes adolescentes, Kirkman es capaz de añadirle su dosis de estilo personal para que alcance una soltura y brillantez única. Al igual que hizo en la primera etapa, los homenajes y sátiras hacia diversos héroes y villanos de otras editoriales serán una constante a lo largo de las páginas, como podemos observar por ejemplo en el caso de la similitud entre Batman y Darkwing.
El trabajo artístico de esta etapa es realizado por Ryan Ottley, quien ya cogió el testigo en la parte final del anterior volumen. Su estilo simplista pero detallado a la vez, hacen que la obra sea visualmente liviana y que podamos disfrutar plenamente de ella. Gracias a él podemos distinguir numerosas alusiones hacia otros personajes, además de disfrutar de entornos, como el de Marte, que nos recordarán en gran manera a la obra “Una princesa de Marte”, también conocida por muchos como John Carter. Mención especial también se merece Bill Crabtree, encargado de dar color de forma soberbia a las páginas que componen la serie principal. Por otro lado, la parte final centrada en los orígenes de varios personajes, ha sido dibujada por diferentes artistas, como son Todd Nauck (Monster Girl), Matthew Roberts (Rex Splode), Khary Randolph (Atom Eve), Joshua Luna (Dupli-Kate) y Cory Walker (creador de la serie que vuelve para ilustrar el origen del Inmortal).
En cuanto a la edición, Aleta y Dolmen continúan apostando por un formato de lujo, con cubiertas cartoné y sobrecubiertas a color, que tiene en su haber 352 páginas. Al igual que hicieron en el anterior tomo, la parte final está repleta de extras, entre los que encontramos diseños y bocetos junto a explicaciones de estos y un guion del número #23. Nuevamente tenemos ante nosotros una exquisita y cuidada edición de uno de los mejores (por no decir nuevamente el mejor) cómic de superhéroes que se están editando actualmente.



