
Ciertamente, la premisa de la obra es tan simple como sorprendente: explicar qué hacen las personas cuando se les notifica que les queda un único día de vida. Sin trucos. Sin excesivas florituras. Tampoco es que lo necesite en absoluto. Sin embargo, es cierto que dicha premisa requiere de una explicación plausible y, lejos de adoptar los manidos elementos fantásticos, tales como los superpoderes, Mase opta por un enfoque infinitamente más realista.

Con el fin de paliar levemente la tesitura y humanizar algo las muertes, a los afectados se les notifica su fallecimiento 24 horas antes mediante el ‘Ikigami‘ o comunicado de muerte. Dicho comunicado es entregado por un mensajero, que será una suerte de protagonista de la obra o, mejor dicho, el nexo entre las historias que se relatan. En consecuencia, una vez recibido, dichos sujetos pueden decidir cómo desean pasar sus últimas horas en el mundo. ‘Ikigami’ versa, por tanto, sobre estas personas.
Aunque ya se puede intuir en los párrafos anteriores, ‘Ikigami’ es una obra compuesta por historias autoconclusivas. En otros términos, exceptuando el mensajero o portador de los comunicados, no hay un nexo entre ellas y ostentan inicio y final. Sin embargo, Motoro Mase se desenvuelve notablemente mejor que otros en esta coyuntura a raíz de la presencia de dos elementos.

No obstante, este planteamiento también ostenta inconvenientes. A mi juicio, el más importante es uno intrínseco a esta clase de obras: el interés es bastante variable dependiendo del tipo de personaje que la protagonice o el tema acerca del que verse. Por ello, como siempre existen picos de interés y, de acuerdo con sus preferencias, habrán historias que le gustarán más y otras que menos.
Por consiguiente, en el caso del volumen que nos ocupa, la primera historia versa sobre un empleado de supermercado que sufría acoso escolar, lo que le dejó graves secuelas, y decide vengarse. La segunda, por su parte, es relativa a dos músicos y al mundo discográfico en general. En lo personal, la primera de ellas me pareció sustancialmente más interesante a raíz de su cariz sórdido, y no me hubiese molestado que durase algo más.

Pese a todo, ‘Ikigami’ logra satisfacer su cometido fundamental: hacernos reflexionar acerca del sentido de la vida y la muerte, así como entretenernos a lo largo de toda su lectura. Realmente Mase plantea una gran diversidad de situaciones en las que es muy complicado no sentirse identificado con el personaje o las circunstancias que este posee, lo que constituye sin ningún género de dudas el gran acierto de la obra.
En el terreno gráfico, Mase exhibe un estilo de dibujo muy adulto y realista. Es decir, sabe jugar muy bien con las tonalidades negras para mostrar la crudeza de la narración. Además, su manejo a la hora de plasmar rostros y emociones de los personajes es excelente. Realmente sabe reflejar el impacto de los mismos al recibir el comunicado.
Respecto a la edición, la calificaría de sobresaliente. Panini Cómics recopila el primer tomo de la obra en un tomo rústica con dimensiones notablemente más grandes de lo habitual en un manga, lo que permite apreciar con más detalle los dibujos de Mase, de 216 páginas por 9,95€. En resumen, estamos ante una obra que, si bien es necesario tener en cuenta su estructura, sorprende al lector y le incita a reflexionar. El dibujo, además, es magnífico. La recomiendo.
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Atrévete a vivir como si fueras a morir mañana. En este país hay una ley, la Ley para el sostenimiento de la prosperidad estatal. Consiste en el reparto de unos comunicados, los ikigami, que notifican la muerte a unos pocos elegidos para que los ciudadanos respeten la vida y contribuyan al progreso del país. A quien recibe el comunicado le resta sólo día de vida… Sólo 24 horas… ¿A qué hay que dedicar ese último día? ¿Cómo debo afrontarlo? ¡¡He aquí un drama llevado al extremo que te hará encoger el alma!!
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