
Siendo fieles a la verdad, hay que reconocer que Flash Gordon no puede ser considerado como un típico héroe de cómic: carece de poderes de ningún tipo, ya que lo suyo es el deporte pero, si hay que salvar a la humanidad, pone todo su empeño en lograrlo. Además, al no tener una identidad secreta, se libra del lastre de esconderse debajo de una inofensiva apariencia civil.
Las apariciones más famosas de Flash Gordon en el mundo audiovisual son una poco destacable versión de dibujos animados realizada por Filmation, llevada cabo en 1970 y, diez años después, la adaptación fílmica de este popular héroe, dirigida por Mike Hodges y protagonizada por Sam J. Jones. No obstante, mucho antes se llevaron a cabo tres seriales: ‘Flash Gordon‘ (1936), ‘Flash Gordon viaja a Marte‘ (1938) y ‘Flash Gordon conquista el universo‘ (1940), que es el que analizaremos en este artículo.
El serial, dirigido por Ford Beebe y Ray Taylor, cuenta con Larry (Buster) Crabbe en el papel protagonista, Carol Hughes (como Dale Arden), Charles Middleton (que interpreta al Emperador Ming), Anne Gwynne (que da vida a Sonja) y Frank Shannon (que se mete en la piel del doctor Zarkov).
En total, son 12 episodios, de aproximadamente veinte minutos cada uno, en los que Flash Gordon, con la ayuda de sus amigos, Dale Arden y el doctor Zarkov, hace uso de todas su empeño para impedir que el Emperador Ming lleve a cabo sus diabólicos planes de conquista.
Pese a que el serial se titula ‘Flash Gordon conquista el universo‘, quizás sería más lógico llamarlo ‘Flash Gordon contra la plaga de la Muerte Púrpura‘, ya que esta mortífera nueva ama de Ming es a la que los protagonistas deberán hacer frente a lo largo de toda la aventura.
Si tenemos en cuenta que ‘Flash Gordon conquista el universo‘ va precedido de otros dos seriales, es comprensible que se pase directamente a la acción y no se pierda tiempo en presentar a unos personajes que el público ya debería conocer perfectamente. Además, se hacen algunas referencias a aventuras anteriores que debemos de suponer que tuvieron lugar en los otros dos seriales citados anteriormente.
Pese a que todos los episodios terminan con el tradicional ‘The End’, el argumento se sigue de un capítulo a otro. De hecho, el serial va estructurado de tal forma que los protagonistas quedan en una situación comprometida al final de cada episodio, lo que obliga al espectador a ver el siguiente para conocer la suerte de Flash Gordon y sus amigos. No obstante, si te has perdido alguno, al principio de cada capítulo se ofrece un resumen de lo sucedido anteriormente.
Evidentemente, dado que estamos hablando del año 1940, el serial está rodado en blanco y negro (al igual que sus predecesores) y los efectos especiales resultan tan decepcionantes como cabía esperar, aunque hay que ser justos y entender que en aquella época no se disponía de los medios actuales.
Si cometemos el error de comparar este serial con la película protagonizada por Sam J. Jones, es evidente que ‘Flash Gordon conquista el universo‘ saldría bastante mal parado. Por eso es mejor considerar el serial como lo que es: un prematuro intento de elevar los personajes de cómic al mundo audiovisual en una época en la que no era habitual encontrarse con ese tipo de productos. Por tanto, solo por lo audaz del experimento, los creadores de esta idea merecen nuestro respeto.






