Muchos actores tienen que pasar horas en maquillaje para sus papeles. Ralph Fiennes no llevó muy bien convertirse en Voldemort para Harry Potter
Ralph Fiennes se unió al Wizarding World en Harry Potter y el cáliz de fuego para interpretar a Lord Voldemort. Al parecer, era necesario que todos los miembros de la elite interpretativa británica actuaran en las películas de Potter, y a Fiennes le tocó el personaje más gruñón y con mayor capacidad para destrozar el escenario.
Por desgracia para él, le fue imposible ser la máxima fuerza del mal en el universo y mantener el aspecto elegante con el que acostumbra a mostrarse en pantalla. No, tuvo que convertirse en un feroz hombre serpiente, lo que supuso mucho tiempo en la silla de maquillaje.
En unas declaraciones realizadas a Vanity Fair en 2014, Fiennes habló de su desprecio por el proceso:
“Odio el que me maquillen. Odio estar en la silla de maquillaje. Estaría dispuesto a renunciar a una película con tal de no tener que pasar por la silla de maquillaje. Dios, lo odio. No sé por qué he desarrollado una especie de patología con respecto a la silla de maquillaje… [Tener] a la gente tan cerca de tu cara con una brocha o una esponja o unas tijeras o algo así, es una pesadilla”.
Incluso aunque le hicieran una gran cantidad de efectos visuales en su rostro (como la eliminación de la nariz), cada día, durante años, esa temida silla le estaría esperando. Fuera de Harry Potter, rara vez se ve a Fiennes hacer algún tipo de trabajo de maquillaje extremo. Su pelo y su vello facial se peinan de una forma u otra, pero eso no le lleva demasiado tiempo. Después de ponerse el maquillaje de Voldemort una y otra vez, necesitaría un descanso lo más largo posible cuando ya no tenga que hacerlo. Y Fiennes se merece un descanso del maquillaje para siempre.