Aunque el final parecía cerrado, la tercera temporada promete un giro mucho más inquietante que la carta del Joker
¿Qué pasaría si Alice in Borderland nunca hubiese terminado? ¿Y si la aparente liberación de Arisu y compañía fuera solo otra ilusión más dentro de un perverso juego? Esa es la gran incógnita que deja el final de la temporada 2 y que la esperadísima tercera parte de la serie de Netflix deberá resolver de forma brillante. Porque no se trata solo de revivir la historia… sino de hacerlo sin repetirse y con una lógica que convenza a los fans.
Después de todo, Arisu ya superó todas las pruebas. Enfrentó a los temibles portadores de cartas, sobrevivió al caos del Borderland y volvió —aparentemente— al mundo real. Entonces, ¿qué sentido tendría regresar?
Cómo volverá Arisu a Borderland en la tercera temporada
Uno de los desafíos más grandes del nuevo guion es encontrar una excusa narrativa que no resulte forzada. En el manga original, tras el final de Alice in Borderland, hubo una miniserie secuela llamada Retry, donde Arisu, ahora casado y con una hija en camino, sufre un accidente y acaba otra vez atrapado entre la vida y la muerte. Pero esta idea, aunque emocional, es poco compatible con lo que plantea la serie de Netflix tras su segunda temporada.
Más bien, el cierre de la temporada anterior sugiere algo mucho más siniestro: la carta del Joker. Un guiño final que parece anunciar que todo lo vivido podría haber sido una trampa más. El Joker, esa entidad misteriosa que se intuye como el verdadero titiritero del Borderland, podría haber manipulado la percepción de los personajes para hacerles creer que habían escapado.
Así que, más que una repetición del accidente que lo llevó allí, la tercera temporada podría revelar que nunca salieron realmente. O, peor aún, que el verdadero juego aún no ha comenzado.
Y Arisu no será el único que vuelva al tablero
La tercera temporada no será una aventura solitaria. Todo apunta a que personajes clave como Usagi regresarán también. Esto deja entrever que no se trata solo del viaje personal de Arisu, sino de una nueva fase de la competición, una que requerirá del grupo completo para enfrentarse a un nivel todavía más mortal.
Si todos han olvidado lo ocurrido, como sugiere el final, podría tratarse de un borrado intencional de memoria, provocado por el mismísimo Joker. Esto permitiría reintroducir los juegos con una nueva capa de complejidad: los personajes deberán redescubrir quiénes son, qué les une y por qué están allí… otra vez.
Y si bien hay teorías que especulan con que esta vez el juego pueda trasladarse al mundo real, lo más probable es que el Borderland se transforme o revele su verdadera forma, dejando claro que nada era lo que parecía.
La carta del Joker y una amenaza aún mayor
Aunque todos los focos apuntan al Joker como la clave, lo que realmente está en juego es algo más grande: la esencia misma del Borderland. ¿Es una dimensión paralela? ¿Una simulación post-muerte? ¿O simplemente un lugar creado por la mente humana para enfrentar sus traumas y decisiones?
Lo que está claro es que la temporada 3 debe superar el reto de justificar su propia existencia. Si vuelve a tirar del recurso del “casi me muero y aparecí allí”, perderá parte de la originalidad que la ha convertido en una de las series más valoradas del catálogo nipón de Netflix. Con una puntuación de 9.5/10, el listón está altísimo. Lo ideal sería que esta entrega revolucione la narrativa, ofrezca respuestas reales y cierre la historia de una vez por todas, sin dejar cabos sueltos ni alargar innecesariamente una fórmula que ya funcionó.
Un regreso con expectativas altísimas
Aunque Netflix guarda con celo los detalles, ya sabemos que el estreno está previsto para septiembre de 2025. Y eso significa una cosa: tienen tiempo para hacer algo grande… o arruinarlo todo. Los fans no solo quieren más sangre y más juegos; buscan una conclusión que esté a la altura del viaje emocional que ha supuesto Alice in Borderland.
Después de dos temporadas repletas de tensión, emoción y decisiones extremas, no se puede permitir un cierre sin alma. La carta del Joker no es solo un símbolo misterioso, es una promesa de caos, de reglas rotas y de desafíos sin precedentes.
Y si de verdad es la última jugada, esperemos que lo sea con estilo.