Le llamábamos Bebeto de Javi Rey, publicado por Norma Editorial, traslada al lector a los mágicos veranos cerca de la costa Barcelonesa en la década de los noventa, desarrollando una impresionante historia costumbrista
Javi Rey firma Le llamábamos Bebeto, una novela gráfica que, a través de los ojos de un niño llamado Carlos, nos transporta a los años noventa del siglo pasado en un contexto marcado por los recuerdos de la infancia y la transición hacia la adolescencia, donde la responsabilidad va tomando forma y las personalidades se fijan.
Ambientado en una pequeña localidad ficticia del Baix Llobregat, inspirado en Can Sellarés de Gavà, la obra de Rey muestra temas cotidianos en el paso hacia la adultez, mostrando el duelo por los seres cercanos, la familia y el primer amor, con el fondo del deporte español de la época, donde el ciclista Miguel Induráin reinaba en el Tour de Francia.
El nombre de uno de los jugadores brasileños que marcó una época en la liga de fútbol española, Bebeto, no refleja la vida de este jugador durante su estancia en el Super Dépor, pero sí consigue que esta obra tenga un poder evocador que conecta con la experiencia humana, especialmente la de quienes vivieron esos años con la misma inocencia y desafíos del protagonista.
La historia
La trama sigue a Carlos, un niño de ocho años que, mientras enfrenta la enfermedad mental de su abuela, debe lidiar con la fragilidad de las relaciones familiares y la pérdida de la protección de su hermano mayor, Miguel. Bebeto, por su parte, ha de cuidar de su madre, que también tiene problemas mentales.
Durante los veranos de 1994, 1995 y 1996, Carlos experimenta la complejidad del paso de la niñez a la adolescencia, marcado por su amistad con Bebeto, un personaje que se niega a crecer y se enfrenta a su propia desconexión con el mundo adulto y Sorrow, la prima de Bebeto, su primer amor, que representa el deseo de escapar de su realidad limitada.
El autor
Javi Rey es un autor destacado en el cómic español contemporáneo, quien fue nominado para los Premios Eisner en 2019, es conocido por sus adaptaciones de obras literarias al noveno arte como Intemperie, donde también narraba la pérdida de la inocencia. En la presente obra, Le llamábamos Bebeto, Rey fusiona su amor por la escritura y el dibujo para crear una obra profundamente personal y evocadora.
La historia se desenvuelve entre el dolor, la nostalgia y la belleza de esos veranos interminables, mientras el protagonista, Carlos, busca su lugar en un mundo lleno de incertidumbres, mostrándonos un epílogo en 2019 a modo de despedida de la obra.
En cuanto al estilo gráfico, Javi Rey ha optado por un enfoque más infantil y muy expresivo, que aproxima el dibujo a la edad de los protagonistas, mostrando la inocencia y vulnerabilidad de los protagonistas. Con este estilo sabe enfatizar y transmitir al lector el carrusel de emociones que circulan a través de los personajes.
El color, a cargo de Marcos Morán, a quien Javi Rey agradece al final del tomo, juega un papel crucial en la obra, con una paleta cromática que evoca la nostalgia de los veranos de la infancia y los recuerdos de la década de los noventa con esa explosión de color de la época, siendo un marco ideal para que el protagonista muestre sus sentimientos.
En definitiva, Le llamábamos Bebeto es una obra que destaca por su capacidad para conectar con el lector a través de una narrativa que, aunque centrada en una época específica, habla de emociones y experiencias universales.
La edición
Norma Editorial ha publicado en castellano Le llamábamos Bebeto en Cartoné, a todo color, con un tamaño de 21,5 x 27 cm y una extensión de 144 páginas.
LE LLAMÁBAMOS BEBETO
JAVI REY CRISTALIZA LA NOSTALGIA EN SU OBRA MÁS PERSONAL Y CONMOVEDORA
“Le llamábamos Bebeto porque todo el mundo le llamaba Be- Bebeto y no nos importaba cuál era su verdadero nombre. No sabíamos gran cosa de él. Solo que era mayor que nosotros y que siempre estaba sentado en las gradas mirándonos jugar. Siempre estaba en las pistas. Siempre. Como las porterías o las rayas gastadas del terreno de juego. Como las flores que volvían a crecer cada primavera entre las grietas del cemento…”.
Javi Rey nos presenta su obra más personal. Un emotivo drama costumbrista ambientado en el Baix Llobregat catalán. Todo un viaje en el tiempo cargado de nostalgia que nos habla del duelo y del paso de la infancia a la edad adulta.