Pero Nova no viene sola. Le acompañarán Hugo, un “friki” declarado que además viene de familia adinerada, y Gracie, una experta precoz en vampiros que parece tener una conexión directa con la Buffy original. De hecho, Gracie se ha descrito como una aliada de Buffy, lo cual podría indicar que veremos a Gellar en una especie de papel de mentora, algo que encajaría perfectamente con una historia de traspaso generacional.
Por ahora, el casting sigue abierto, pero la mera mención de estos personajes ya apunta a un enfoque renovado, fresco y con más carga cerebral que acción directa… al menos de inicio.
El hecho de que Sarah Michelle Gellar vuelva no es un simple guiño nostálgico, sino una jugada maestra que ayuda a cimentar el puente entre pasado y presente. Aunque aún no se han revelado detalles concretos sobre su rol, todo apunta a que será una figura clave en el desarrollo de Nova, ya sea como entrenadora, guía o simplemente como la leyenda que se resiste a dejar atrás el mundo que salvó más de una vez.
Además, este movimiento encajaría perfectamente con el tono de la serie: un universo donde los personajes nunca desaparecen del todo y las historias, como los vampiros, pueden resucitar cuando menos lo esperas.
Y no lo olvidemos: Buffy Cazavampiros no solo era lucha sobrenatural. También era drama adolescente, humor sarcástico, exploración de la identidad y reflexiones profundas escondidas entre estacas y colmillos. Si esta secuela logra capturar ese espíritu y traducirlo al lenguaje de la Gen Z, puede que estemos ante algo realmente especial.