El primer episodio de Vigilantes apuesta por una historia más humana y realista que conecta con el corazón de los fans
A veces los grandes héroes no nacen de la gloria, sino de lo cotidiano. En el universo explosivo de My Hero Academia, estamos acostumbrados a ver combates espectaculares, poderes desmesurados y jóvenes con sueños más grandes que ellos mismos. Pero Vigilantes —el nuevo spin-off del universo creado por Kohei Horikoshi— cambia el foco y nos regala algo que no sabíamos que necesitábamos: una historia más íntima, más cruda y, sobre todo, más real.
El primer episodio de My Hero Academia: Vigilantes se estrenó el 7 de abril de 2025, y lo cierto es que ha dejado claro desde el minuto uno que esto no es otra serie de héroes al uso. No seguimos a un futuro salvador del mundo, ni al nuevo símbolo de la paz. Seguimos a Koichi Haimawari, un universitario con un trabajo a media jornada y un Quirk bastante… poco impresionante. Y sin embargo, este personaje conecta. Porque en lugar de mostrar lo que es ser un héroe profesional, Vigilantes explora qué significa realmente ser un héroe en la sombra.
El verdadero poder de los héroes está en lo que hacen cuando nadie los mira
Koichi no tiene una historia épica. No tiene una meta grandiosa. Ni siquiera tiene una gran habilidad. Su Quirk le permite deslizarse por el suelo… si tiene tres puntos de apoyo. Básicamente, gatear muy rápido. No es lo más espectacular del mundo, pero esa es la clave: Vigilantes arranca desde abajo del todo. Y eso lo hace brutalmente honesto.
En un mundo donde los focos apuntan solo a los más brillantes, Koichi es el reflejo de toda esa gente que, sin reconocimiento, intenta hacer lo correcto cada día. Gente que no está en el top del ranking de héroes, pero que, aun así, se planta frente al peligro cuando los verdaderos héroes no están.
En este primer episodio, vemos cómo el encuentro con Knuckleduster y Pop☆Step despierta algo en Koichi. Le empujan a actuar, a no quedarse quieto mientras los matones hacen de las suyas. Y en ese momento, en esa acción sencilla y directa, Koichi se convierte en algo que va más allá de un aspirante: se convierte en un vigilante.
El título del episodio, “Estoy aquí”, no es casual. Es una frase que los fans de My Hero Academia conocen bien, pues es la firma de All Might. Pero aquí no suena como una declaración de poder, sino más bien como un grito silencioso de alguien que quiere decirle al mundo que también importa. Que su existencia cuenta, aunque no tenga capa ni licencia.
Y es que, a diferencia del brillante inicio de Deku, quien hereda el Quirk más poderoso del planeta gracias al aprecio de All Might, Koichi no tiene suerte, ni destino, ni reconocimiento. Solo tiene sus ganas. Y eso es lo que lo convierte en un protagonista tan potente.
Un retrato más maduro del mundo de los héroes
Aunque el tono general de Vigilantes sigue la estética colorida de los cómics americanos, hay una oscuridad que asoma desde el primer momento. El episodio plantea un universo donde los grandes héroes están acomodados, donde los crímenes pequeños se escapan del radar porque nadie quiere ensuciarse las manos con lo mundano. Es ahí donde personajes como Koichi, Knuckleduster o Pop☆Step tienen cabida: en el vacío que deja una sociedad obsesionada con ídolos y no con ideales.
Y ojo, porque también hay espacio para caras conocidas. Eraserhead aparece brevemente en el episodio, y aunque no es el centro de la acción, su presencia es un guiño interesante: no todos los héroes que merecen la pena están en lo más alto.
Una apuesta diferente que podría superar a la serie original
¿Es Vigilantes mejor que My Hero Academia? Todavía es pronto para saberlo. Pero lo que sí está claro es que ha empezado con más madurez, con personajes más complejos y con una narrativa más valiente. No necesita explosiones cada cinco minutos para llamar la atención, porque lo que ofrece es algo más duradero: una conexión emocional real con su audiencia.
Además, el nivel de producción está a la altura. La animación es fluida, el diseño de sonido está muy cuidado y el ritmo narrativo es mucho más pausado, permitiendo que los personajes respiren, que el espectador se empape de su mundo, y que los conflictos se desarrollen de forma orgánica.
My Hero Academia: Vigilantes no busca repetir la fórmula de la serie principal, y eso es justo lo que necesitábamos. Koichi no será el nuevo símbolo de la paz, pero representa algo igual de importante: el valor de actuar aunque nadie te esté mirando.


